máquina fumigación

Cómo realizar una buena fumigación en exteriores

Fumigar tu jardín usando un pulverizador o los exteriores en general es una práctica que debe estar en tu plan de trabajo, si quieres mantener la salud vegetal y no preocuparte por plagas y enfermedades que pueden dar al traste con meses de cuidados y atenciones. Te ofrecemos un recordatorio de tareas de jardinería para que la fumigación de exteriores sea efectiva y contribuya a tener un jardín imponente. Porque, al igual que es tu proyecto, es el objetivo de Garland que lo logres con las mejores herramientas posibles y con los mejores fumigadores.

Prevenir, antes que curar

Es un error considerar la fumigación un «procedimiento de emergencia» cuando ya tenemos en el jardín una infestación o un problema de salud de nuestras plantas o nuestro césped, por ejemplo. Es vital considerar la fumigación como una tarea tan normalizada — aunque menos frecuente, como es lógico — y habitual como el riego. Se trata de introducir un plan de fumigación ajustada a las características de nuestro espacio como prevención de los problemas y no únicamente como solución a los mismos.

Identifica bien el problema

En el caso en el que ya se haya presentado un escenario que requiera actuar fumigando, es importante que sepas exactamente cuál es la situación, su gravedad y las características de la amenaza. Como te contamos en un post anterior, tanto la especie de plaga a la que nos enfrentamos, como el árbol o planta atacado, son básicos a la hora de atajar el problema. Una fumigación no ajustada a la necesidad específica puede no sólo no comportar una solución, sino agravar el problema que ya estaba presente. Una vez identificada claramente la situación real y «medido» su alcance es el momento de actuar.

Utiliza el fitosanitario adecuado

Del mismo modo que hay que analizar la situación antes de dar el primer paso, es necesario utilizar las «armas» apropiadas. Utiliza el producto fitosanitario específico para tu problema y no te decantes por genéricos o uses restos de fumigaciones anteriores. El producto debe estar en perfecto estado de conservación y estar formulado para una circunstancia determinada. Del mismo modo, utiliza mezclas realizadas en el mismo momento de la fumigación y no remanentes de otras actuaciones.

No hagas la fumigación nunca a pleno sol

Utilizar una máquina de fumigar o un pulverizador en las horas de mayor incidencia solar nunca es buena idea. Las altas temperaturas y la caída de los rayos solares de manera directa sobre las plantas, en combinación con el producto fitosanitario, puede producir quemaduras y dañar justo aquello que estás intentando proteger o sanar. Lo más recomendable es proceder con el fumigado en aquellos momentos del día en los que el sol actúa con más benevolencia: a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde.

Equípate bien

Es tan importante el uso del producto fitosanitario adecuado como la herramienta idónea para distribuirlo por el jardín o el espacio que tengas que fumigar. No solamente por motivos de comodidad o rapidez. También porrazones de eficiencia. Con una mochila para fumigar de primera calidad, que aúne tecnología y diseño para un propósito bien definido, te garantizas el acceso a todas las zonas a tratar, por muy inaccesibles que parezcan en un primer momento. Si la extensión es mayor y necesitas un desempeño algo más masivo puedes decantarte por una máquina de fumigar pensada para trabajos más exigentes.

 

Recuerda que en Garland contamos con una amplia gama de pulverizadoras, tanto a batería como a gasolina, que te ayudarán de la manera más eficiente en tus tareas de desinfección gracias a la última tecnología utilizadas en su fabricación.